lunes, 4 de marzo de 2013

ESTABAS DE PIE SOBRE MIS SUEÑOS


ESTABAS DE PIE SOBRE MIS SUEÑOS



Estabas de pie sobre mis sueños 

orillando los bordes de la noche.

Te veía 

como un anatema o un presagio 

filtrándote en cada grieta 

cuarteada en mi vigilia. 

Estabas de pie sobre mis sueños, 

almado y desalmado, 

tu sangre era un desorden de martillos 

claveteando  mi instinto,

tus venas un copioso revoltijo 

de cuerdas  de guitarra. 

Tu piel alfombraba mi desvelo. 

Tu pupila encendía 

el cigarro tribal,

la luna llena, 

el canto arrancado de la zarpa 

contrita del silencio. 

De pie, sobre mis sueños, 

jugabas a extraviarte y a extraviarme 

(había un gato de Chesire  comiendo de tu boca, 

un gato sin sonrisa 

o una sonrisa sin gato, 

y un ejército de naipes obsecuentes 

maquillando una rosa equivocada). 

De pie, sobre mis sueños, 

jugabas a buscarte y a buscarme

(zapatos rojos, 

baldosas  amarillas,

amapolas narcóticas 

y el deseo inmutable

de encontrarnos y regresar a casa). 



Hace mil sueños, 

cuando yo todavía estaba viva, 

estabas de pie sobre mis párpados. 



Nunca quise abrir los ojos 

pero los abrí.

y todo fue pasado.




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