martes, 15 de enero de 2013

AMARILLO



AMARILLO


I

Soy cuerpo. El cuerpo. Desde la afable cascada de mi nuca desciende un reguero de flores pequeñas que desbaratan restricciones.
Soy  cuerpo. El cuerpo. La sed.


II 

Este rostro. Objeto para amar y desamar. Objeto para armar y desarmar. Encastro una boca excedida en un alero labrado con palomas sutiles. Los ojos son el preámbulo del día.

  
III 

Un salto. Desde tu mano a tu ingle. Una melodía inexorable rasgándose en mis cuerdas. Lo húmedo desciende.


IV

Hasta que esta desnudez feroz que conspira en la punta de tus dedos cante como un pájaro iniciado en el viento. Hasta que el pájaro descifre el grimorio lúbrico de la primavera.


V

Un ramo con todas mis voces. Una novia de agua y un umbral donde la luna olvidó sus escarpines de luz.


VI

En el palacio de la memoria, el grito resolviendo la incursión de tu espasmo en mis abismos. En el dorado palacio de la memoria, una flor, juez y parte del estallido militante de la savia.


VII

Greda animal. Hebras de sol suturando la herida de la bestia salada que se arrastra en la arena. Elijo amarte y hago equilibrio sobre el tallo indulgente de una rosa amarilla.


VIII

Este buscarte en los cuadrantes de todos los relojes, masticando el corazón del tiempo.
Este encontrarte en el hambre de una jauría que asciende por la inocencia vertical de mis piernas y se duerme en mi sexo hasta el próximo asalto.


IX 

Cantando desde el límite del vino. Devorando tu carne como a una cena fría.


X 

Soy cuerpo, sí. Un cuerpo caliente donde el verano encaja hilos aturdidos de miel. Las abejas me comen y me beben. Tu boca es la reina.


  

Arte: "Yellow Nude", Ioan Popei



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