lunes, 3 de diciembre de 2012

AL FINAL DEL ASUNTO…


AL FINAL DEL ASUNTO… 




No es el amor, ni el sexo, ni la revolución ni la locura.

No es la religión, ni la violencia, ni el capitalismo ni el llanto.

Ni siquiera es Alicia cruzando al otro lado del espejo.

La octava casilla está desierta

(nunca vas a convertirte en Reina, 

abandonaste la partida cuando te sentiste Byron

y decidiste

que la vida era demasiado corta para gastarla

desplazando trebejos).

No es el dolor, ni la nostalgia, ni el naufragio ni el sueño.

No es la máscara civilizada

que te lava los gestos

cuando salís al mundo y enseñás los dientes

en un remedo despiadado de sonrisa.

Ni siquiera es ese hombre que jugó a envolverte

con su críptica ternura

(no era el autor del cielo

ni del hoyuelo que muerde tu cintura,

pero sabía, sabía, ¿sabía…?). 

No es la poesía

(no es, por lo tanto,

ni la muchacha desnuda que ignora

el poder de la piel,

ni el cuchillo exacto,

ni el vino definitivo).

No es este cuerpo arrumbado en un rincón del instinto

como un violín polvoriento 

negándose  a la mano ejecutora del milagro

(este cuerpo que fue y que vino,

que fue y se quedó, 

que fue y fue). 

¿La octava casilla está desierta?

God save the queen,

aunque la corona la use otra.



Al final del asunto siempre es la Muerte, Anne.

Siempre es la Muerte.




Arte: "Dance of the crows", Toon Hertz  


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