lunes, 21 de mayo de 2012

CURVAS DE SERPIENTE



CURVAS DE SERPIENTE

“Podría tirar mi corazón
desde aquí, sobre un tejado
mi corazón rodaría sin ser visto.”
Alfonsina Storni



Yo también era buena.

Yo también creía que las flores eran besos

y no pequeñas muertes que se instalaban en mis jarrones

para manchar el aire.

Yo también creía en los héroes,

los camaradas puros,

las santas intenciones.



Yo escribía poemas de amor.

Antes de acostumbrarme a la rutina

de tragar píldoras,

engordar,

adelgazar,

perder el pelo,

engordar otra vez.

Escribía poemas de amor y me los creía,

aunque sólo existieran

como vestigios congelados de un sueño.



Un hombre y una mujer comiendo juntos.

Hasta ahí llega la poesía.

Lo demás son faroles.

Yo también soy un farol,

un bluff

(igual que vos).

Por eso esta sonrisa no te dice que no,

que no te creo,

que las palabras para mí son curvas de serpiente:

ningún enamorado, ningún héroe,

ninguna hostia sagrada y consagrada,

ninguna revelación en la pequeña caja del cuerpo.



Yo no soy una soñadora.

Soy una bruja triste

que abre y cierra cicatrices.

Las abre y las cierra.

Y a veces las deja abiertas.

Para que los otros sangren.



Para no sangrar sola.




Arte: "Incubi Celesti", Nicoletta Ceccoli


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