miércoles, 25 de abril de 2012

ES EL AMOR


 ES EL AMOR



Se parece al amor.

O es el amor, no sé.

Yo compré esa mentira efervescente

de las piernas abiertas veinticuatro horas al día

(el hocico del sol entre las piernas,

su voluntad de animal desencajado

hilando la ternura).

Yo juré frente al espejo

que era la mujer inevitable

porque escribía poemas.

La mujer indeleble,

sin marcas delatando mi humanidad perezosa,

mi cerebro mil veces apuntado

por un dedo o un grito,

mis lámparas de arena

(la verdad sea dicha,

soy una mujer lavable,

como cualquiera,

una acuarela que ni siquiera es demasiado vistosa).



Se parece al amor.

O a lo que yo pretendí que era el amor.

Pero es distinto.

Porque en lugar de desvestirme
en lentísimos puertos,

en flemáticos andenes

(un poco loca, un poco inglesa, un poco tuya)

aprendí a plancharte las camisas.


Es el amor.



No hay duda.


Arte: "Mujer planchando", Pablo Picasso



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