martes, 18 de enero de 2011

DE RODILLAS


DE RODILLAS 



De rodillas. 

Siempre de rodillas. 

La meretriz que reza su rosario 

de saliva artesana 

a un dios profano que paga en efectivo 

cocaína y miseria. 

La puta madre del dolor, 

de los portales manchados de semen, 

de las perras en celo. 



La religiosa que pervierte su ayuno 

con improbables posturas amatorias 

que escaldan su prudencia, 

le demonizan la sangre y la asfixian. 

La puta madre de los días en blanco, 

de las tormentas que pesan más que el cielo, 

de los paraguas rotos. 



La mujercita que enloquece en un rincón 

de su cubil doméstico, 

con un nombre tatuado entre los muslos 

y la usura del pan rondando su cintura. 

La puta madre de la rutina, 

de los pecados veniales y banales, 

de las lunas idiotas. 



Yo, consumando a rajatabla 

la penitencia que me impuso tu mutismo 

(arrodillate nena; buscá unos lentes de contacto que no existen, 

fregá los pisos a lo Cenicienta, 

pedile perdón a la primera persona del plural 

por cortarte siempre sola). 

La puta madre del infierno, 

de las palabras mutiladas por los gestos, 

de la pared que tiembla. 

La puta hija de un poema bastardo 

y de una mueca tísica del viento.



Arte: Tom Bagshaw



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