viernes, 31 de diciembre de 2010

CEMENTERIO, OTOÑO Y GATO


CEMENTERIO, OTOÑO Y GATO  



Mil capas de barro, 

mil capas de carne, 

mil capas de huesos, 


mil capas de muerte. 

Pero el cementerio hoy 

era tan sólo 

una capa de hojas secas.   



Limpié tu lápida en voz alta, 

exigiéndole a mayo 

algo más de respeto. 

Pero el viento no dejó de gemir 

y la llovizna 

de articular su caótico discurso.   



Hubo un gato 

que llegó hasta mi antojo 

de ordenar el otoño 

zigzagueando entre cruces. 

Lo tuve entre mis brazos. 

Estudié sus pupilas amarillas

para ver 

si esos eran tus ojos. 



No. 

No  eran. 

Los muertos están muertos 

y los gatos 

son simplemente gatos. 

Pero fue un desahogo 

(un módico milagro) 

abrazar algo vivo 

repitiendo tu nombre.

Del poemario "Hermano", El Mensú Ediciones, 2011
  
             

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