domingo, 8 de agosto de 2010

LA ROSA AZUL


LA ROSA AZUL
 
 
 
Anoche me dormí leyendo a Yeats.
 
Corrí nuevamente el riesgo
 
de soñar con el País de las Hadas,
 
pero no:
 
soñé con una calle estéril,
 
y un hotelito de mala muerte
 
al que yo apedreaba
 
con mi sexo descontento,
 
y con una florista que ofrecía sin culpa
 
unas siniestras rosas azul-celestes.
 
Tomé una de esas rosas en mis manos
 
y le arranqué su lengua perfumada,
 
sólo porque su farfulleo
 
hacía eco en mi cabeza saturada de viento.
 
Después la acuné entre mis brazos:
 
 comprendí que era
 
un error deliberado de la naturaleza,
 
igual que las mothwomen
 
que nunca supimos cómo ser mariposas
 
y nos estrellamos
 
contra los focos rojos de los hotelitos baratos
 
donde el amor nunca es más
 
que una mediocre puesta en escena.
  
 
 
Antes de despertar,
 
miré con ternura a tu fantasma
 
(no hay fantasma más terrible
 
que el de un hombre
 
que aún camina en la tierra de los vivos)
 
y le dije susurrando:
 
"Pisa con suavidad porque estás pisando mis sueños".


 
Arte: Sylvia Ji

Poema publicado en el "Diario de los Poetas" Nº  34,  presentado en el Museo Etnográfico de la Facultad de Filosofía y Letras, UBA, Junio 2008 


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