viernes, 23 de julio de 2010

ASÍ SON LAS COSAS


ASÍ SON LAS COSAS 

“La mano de la enamorada del viento  acaricia la cara del ausente.”  Alejandra Pizarnik   
 


Así son las cosas.  

Él se va, pero siempre vuelve.  

Como el mar con la luna entre los dientes.  

Como este viento inmenso  

que desmiente al verano.  

Entonces la memoria nace  

entre mis dedos de agua.  

Deshago pañuelos de llovizna.  

Here comes the sun.  

Sería un pecado darle la espalda.  

Sería consentir otro naufragio  

(otra falta de amor entre mis piernas).  

¿Quién cumpliría entonces  

con la esperanza ciega  

de las arañas que tejen los rincones?    



“Los muertos no están muertos.  

Los muertos caminan el amanecer.  

Hay un instante de luz que los toca  

y los hace visibles,  

palpables.  

No duermas hasta tarde.  

Ellos esperan los gestos.  

Las antiguas palabras.”   
 


Así son las cosas.  

Él se va, pero siempre vuelve.  

Danza su instante de luz.  

Caballero con el pelo hasta los hombros.  

Caballero con la sangre detenida  

apaciguando bestias.   
 
Casi nunca lo veo.  

Duermo hasta tarde.  

La mañana es un misterio demasiado grande  

para una mujer que pide límites.  

Pero él sabe que lo sé,  

que lo adivino,  

y me deja un “nosotros”,  

un muro tembloroso,  

un agujero doblado,  

entre el sueño y mi almohada. 



Arte: "Vapour", Stacey Ann Borg

Del poemario "Todos los hombres que me amaron", Ediciones Literarte, 2012


4 comentarios:

  1. Qué hermoso poema Raquel, me llega muy dentro porque tbm pasé por algo así a los dieciocho, siempre queda una parte de ellos dando vueltas a nuestro alrededor.Abrazos

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    1. Rose, esas experiencias nos marcan para toda la vida! Gracias por tus palabras. Un abrazo.

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  2. Alguien amé... era de los que siempre se iba... de los que volvía a ratos o en verano y mientras yo pasaba minutos y horas pensando que me quedaba un día menos para respirar sus cercanía... fue un amor que duro por años, de esos amores platónicos que te hacen pensar y soñar casi como en la realidad nunca después se vivió...él nunca supo como le amé...

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    1. Quizás sean esos los amores que más nos marcan, Carmen. Un abrazo!

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